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SP/DOCT/116541

Artículo Monográfico. Enero 2021

El daño por humedades

Daniel Madurga Soriano. Abogado
Gestión Documental
I. El derrame accidental
Caso, por ejemplo, del vecino que se dejó el grifo abierto, el típico problema de la goma de evacuación de la lavadora que se rompe o se suelta o el supuesto en que se reventó la tubería de una caldera por la helada.
En estos siniestros, se produce una violenta y copiosa entrada de aguas en el inmueble afectado generando daños de cierta relevancia. Pero este problema está bien socializado. Sabemos que es un riesgo inherente a nuestras edificaciones y a todos nos puede ocurrir, y por eso casi siempre los inmuebles tienen un seguro suficiente para atender el evento. Todos pensamos con normalidad en el futurible y asumimos que, en algún momento, podemos ser agentes productores del daño o podemos ser perjudicados.
Cuando se da este siniestro, normalmente las aseguradoras asumen la reparación, bien sea la compañía que cubre el inmueble causante, bien la del damnificado. El daño es puntual, casual y aislado. El causante del problema procura inmediata solución, porque suele ser el primer perjudicado, caracterizándose por una conducta proactiva.
Por otra parte, el vecino afectado suele ver satisfechas sus pretensiones de resarcimiento, e incluso suele influir en la indemnización que le pagan, procurando una detallada relación de cosas dañadas y documentando al alza el valor de las mismas.
Pero, en estos casos, no es previsible que se reproduzca el problema.
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