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Violencia Doméstica y de Género

TS, Sala Segunda, de lo Penal, 483/2021, de 3 de junio. Recurso 3145/2019

Ponente: MANUEL MARCHENA GOMEZ
SP/SENT/1103778
RESUMEN

DERECHO A LA PRUEBA, AGRESIÓN SEXUAL: denegación por la Audiencia Provincial de prueba consistente en cuatro vídeos aportados por el acusado que recoge actos masturbatorios de la víctima grabados 3 días antes de los hechos que fundamental la condena.Motivación del rechazo. La Audiencia Provincial justificó la denegación al estimar que el visionado afectaría a la intimidad de la víctima. La Sala estima que lo que habría aportado el visionado de esos cuatro vídeos no es la representación de lo que aconteció el día 30 de julio de 2016, fecha en la que se produjeron los hechos denunciados por la víctima y que han sido calificados como constitutivos de un delito de agresión sexual. Si así hubiera sido resultaría especialmente difícil justificar la innecesariedad de la prueba. Pero la defensa del acusado no perseguía ofrecer al Tribunal una percepción visual alternativa a lo que Elisenda narró como sucedido el 30 de julio. Las escenas grabadas en esos vídeos se correspondían con momentos anteriores en los que, según se puntualiza, la pareja había vivido una reconciliación pasajera. Ni siquiera esas imágenes que recogían -según razona la defensa- actos masturbatorios consentidos por la víctima y que fueron grabados en la madrugada del día 27 de julio de 2016, debilitan el sostén probatorio de la afirmación que se hace en el factum, referida a que Conrado "... también le obligaba a masturbarse mientras él la grababa con el móvil y después la amenazaba con difundir las grabaciones". De entrada, el relato de hechos probados se mueve en un arco temporal que se inicia con la fecha en la que Conrado y Elisenda habían contraído matrimonio -año 2.000-, un primer paréntesis en el que "...la relación fue normal", y un segundo período, desde el mes de noviembre de 2015, en que "...el acusado comenzó a tener un comportamiento agresivo, despectivo y humillante hacia su pareja, de forma reiterada, en fechas no determinadas, tanto de manera física, propinándole empujones, llegando a tirarla al suelo, puñetazos, patadas, zarandeos y tirones de pelo, como de forma verbal, insultándola con palabras como "zorra, marrana, puta, guarra, cerda", algunas veces en presencia de sus hijos menores y en el domicilio familiar, así como también le obligaba a masturbarse mientras él la grababa con el móvil y después la amenazaba con difundir las grabaciones".En definitiva, nada de lo que quedó grabado en media hora de la madrugada del día 27 de julio de 2016 ("...entre las 02:15 a las 02:45 horas"), puede neutralizar la realidad de un período de tiempo bien prolongado en el que pudieron coexistir momentos de insoportable tensión, amenazas y agresiones, con intentos puntuales de reconciliación que no impidieron el grave atentado a la libertad sexual de la víctima y que tuvo lugar el 30 de julio de 2016. Si a ello se añade que el visionado de un vídeo, por su propia naturaleza, nunca permitirá concluir con certeza si los actos de inequívoco significado sexual fueron realizados por un sentimiento interno de complacencia o como resignada aceptación de los requerimientos intimidatorios que el acusado dirigía a Elisenda, la procedencia del rechazo a la prueba propuesta está más que justificada, sin que constate la Sala vulneración del derecho a la prueba.DERECHO A LA PRUEBA, AGRESIÓN SEXUAL: denegación por la Audiencia Provincial de prueba consistente en cuatro vídeos aportados por el acusado que recoge actos masturbatorios de la víctima grabados 3 días antes de los hechos que fundamental la condena.Motivación del rechazo. La Audiencia Provincial justificó la denegación al estimar que el visionado afectaría a la intimidad de la víctima. La Sala estima que lo que habría aportado el visionado de esos cuatro vídeos no es la representación de lo que aconteció el día 30 de julio de 2016, fecha en la que se produjeron los hechos denunciados por la víctima y que han sido calificados como constitutivos de un delito de agresión sexual. Si así hubiera sido resultaría especialmente difícil justificar la innecesariedad de la prueba. Pero la defensa del acusado no perseguía ofrecer al Tribunal una percepción visual alternativa a lo que Elisenda narró como sucedido el 30 de julio. Las escenas grabadas en esos vídeos se correspondían con momentos anteriores en los que, según se puntualiza, la pareja había vivido una reconciliación pasajera. Ni siquiera esas imágenes que recogían -según razona la defensa- actos masturbatorios consentidos por la víctima y que fueron grabados en la madrugada del día 27 de julio de 2016, debilitan el sostén probatorio de la afirmación que se hace en el factum, referida a que Conrado "... también le obligaba a masturbarse mientras él la grababa con el móvil y después la amenazaba con difundir las grabaciones". De entrada, el relato de hechos probados se mueve en un arco temporal que se inicia con la fecha en la que Conrado y Elisenda habían contraído matrimonio -año 2.000-, un primer paréntesis en el que "...la relación fue normal", y un segundo período, desde el mes de noviembre de 2015, en que "...el acusado comenzó a tener un comportamiento agresivo, despectivo y humillante hacia su pareja, de forma reiterada, en fechas no determinadas, tanto de manera física, propinándole empujones, llegando a tirarla al suelo, puñetazos, patadas, zarandeos y tirones de pelo, como de forma verbal, insultándola con palabras como "zorra, marrana, puta, guarra, cerda", algunas veces en presencia de sus hijos menores y en el domicilio familiar, así como también le obligaba a masturbarse mientras él la grababa con el móvil y después la amenazaba con difundir las grabaciones".En definitiva, nada de lo que quedó grabado en media hora de la madrugada del día 27 de julio de 2016 ("...entre las 02:15 a las 02:45 horas"), puede neutralizar la realidad de un período de tiempo bien prolongado en el que pudieron coexistir momentos de insoportable tensión, amenazas y agresiones, con intentos puntuales de reconciliación que no impidieron el grave atentado a la libertad sexual de la víctima y que tuvo lugar el 30 de julio de 2016. Si a ello se añade que el visionado de un vídeo, por su propia naturaleza, nunca permitirá concluir con certeza si los actos de inequívoco significado sexual fueron realizados por un sentimiento interno de complacencia o como resignada aceptación de los requerimientos intimidatorios que el acusado dirigía a Elisenda, la procedencia del rechazo a la prueba propuesta está más que justificada, sin que constate la Sala vulneración del derecho a la prueba.

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 El comportamiento agresivo, despectivo y humillante hacia su pareja de forma reiterada tanto de manera física, como de forma verbal, algunas veces en presencia de sus hijos menores y en el domicilio familiar, constituyen elementos del ilícito
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ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- El Juzgado de Instrucción de DIRECCION004, instruyó sumario núm. 1/2017 por delitos de malos tratos habituales y de agresión sexual contra el procesado Conrado, una vez concluso lo remitió a la Audiencia Provincial de Jaén, Sección Tercera, que dictó sentencia núm. 328/2018, de fecha 5 de noviembre, que contiene los siguientes hechos probados:
"Se declara expresamente probado, valorando en conciencia las pruebas practicadas en el juicio oral, que el procesado Conrado, nacido el día NUM000 de 1975, con D.N.I. NUM001, sin antecedentes penales, en prisión provisional por esta causa desde el día 31 de julio de 2016, hasta que se acordó la libertad provisional por auto de 26 de octubre de 2016, con prohibición de entrada y residencia en el término de DIRECCION002 ( DIRECCION003), con imposición de un dispositivo de control telemático y prohibición de aproximación y de comunicación respecto de Elisenda, con la que había contraído matrimonio en el año 2000, fruto de su matrimonio tuvieron dos hijos de cinco y diez años de edad, teniendo el domicilio familiar en la C/ DIRECCION005 nº NUM002 de la localidad de DIRECCION002.
Si bien en un principio la relación fue normal, desde el mes de noviembre de 2015, el acusado comenzó a tener un comportamiento agresivo, despectivo y humillante hacia su pareja, de forma reiterada, en fechas no determinadas, tanto de manera física, propinándole empujones, llegando a tirarla al suelo, puñetazos, pat
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