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AP Cantabria, Sec. 4.ª, 77/2004, de 10 de febrero

SP/SENT/55693

Recurso 151/2003. Ponente: MARÍA JOSÉ ARROYO GARCÍA.

Deseo de vivir de forma independiente disponiendo de medios económicos para hacerlo es causa de necesidad 
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ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO: Por el Ilmo. Sr. Magistrado-Juez del Juzgado de Primera Instancia núm. 4 de Torrelavega, y en los autos ya referidos, se dictó en fecha 22 de enero de 2.003 Sentencia, cuya parte dispositiva es del tenor literal siguiente: "Que estimando íntegramente la demanda de desahucio interpuesta el procurador de los tribunales D. Francisco Javier Calvo, actuando en nombre y representación de Dña. Isabel ; DEBO Declarar y Declaro resuelto el contrato de arrendamiento que liga a las partes sobre la vivienda sita en la AVENIDA000 nº NUM000 NUM001 NUM002 de Cabezón de la Sal, condenando a los demandados a que desalojen la citada vivienda, dejándola libre, vacía y expedita a disposición de la actora en el plazo legal con el apercibimiento de que sino lo hicieren así, se procederá a su lanzamiento, con expresa imposición de costas a los demandados".
SEGUNDO: Contra dicha Sentencia, la representación de la ya reseñada parte apelante interpuso en tiempo y forma recurso de apelación, que fue admitido a trámite por el Juzgado de Primera Instancia, e impugnado por la parte apelada. Llegados los autos a la Audiencia Provincial, y turnados a esta Sección Cuarta, se señaló para deliberación y fallo.
TERCERO: En la tramitación del recurso se han observado las prescripciones legales.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO: La parte actora ejercita acción de resolución de contrato de arrendamiento con fundamento en el art. 114.1 en relación con el art. 62.1º de la Ley de Arrendamientos urbanos de 1964.
La causa de resolución alegada es la necesidad y por tal a de entenderse no lo forzoso, obligado o impuesto por causas ineludibles, sino lo opuesto a la superfluo, y, en grado superior, a lo conveniente para conseguir un fin útil.
La doctrina jurisprudencial y luego los tribunales de Audiencias provinciales ha entendido invariablemente que el hecho de vivir en casa ajena constituye causa de necesidad y no una mera conveniencia (sentencias del tribunal Supremo de 7 octubre 1965, 30 mayo 1994 entre otras muchas), no existe precepto legal alguno que obligue a convivir con terceras personas, ni siquiera familiares, por el hecho de tener la vivienda propia arrendada.
Es cierto que todas las resoluciones de contrato de arrendamiento por necesidad comportan una auténtica colisión de derechos entre el arrendador y el arrendatario, pero ello no implica que deba llevarse a cabo un proceso valorativo de ambas situaciones y prevalecer aquella que pueda revestir mayor entidad, sino que en este conflicto prima el derecho del arrendador.
En el presente caso la actora ha probado que tiene medios económicos propios para vivir de forma independiente, no tiene ninguna otra vivienda, y en
la actualidad comparte vivienda con su madre y hermana; el deseo de vivir de forma independiente, a la edad de la actora, debe considerarse como una necesidad. Cumplidos los requisitos del art. 65 de la Ley de Arrendamiento Urbanos, debe confirmarse íntegramente la sentencia de instancia. SEGUNDO: Conforme al art. 3

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