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AP Murcia, Sec. 1.ª, 2/2012, de 5 de enero

SP/SENT/659997

Recurso 741/2010. Ponente: ANDRES PACHECO GUEVARA.

No cabe la reclamación a quien no habitaba ya la vivienda y es ajena al documento de extinción del arriendo 
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ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO .-
En los autos principales de que el presente rollo dimana, el Juzgado de Primera Instancia con fecha 29/3/10 dictó sentencia , cuyo fallo es del tenor siguiente: "Que estimando parcialmente la demanda formulada por el Procurador de los Tribunales Juan Antonio Salmerón Buitrago en nombre y representación de Agapito contra Claudio y Raimunda condenando solidariamente a ambos a pagar al demandante la cantidad de DOS MIL QUINIENTOS TREINTA Y DOS EUROS Y CUARENTA Y DOS CENTIMOS DE EURO (2.532,42 euros) así como los intereses legales correspondientes desde la fecha de esta resolución hasta el completo pago; sin imposición de costas".
SEGUNDO .-
Contra la citada resolución y en legal forma se prepararon e interpusieron recurso de apelación e impugnación parcial por las representaciones procesales de las partes antes citada, siendo admitidas en ambos efectos, lo que originó, tras la tramitación oportuna, la remisión de los autos originales a esta Sala, señalándose, tras los traslados pertinentes, para vista pública del recurso el día de ayer, 4/1/12, quedando los autos pendientes de resolución.
TERCERO .-
En la tramitación de ambas instancias se han observado las prescripciones legales.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO .-
Se aferra el demandante en esta alzada, como ya lo hiciese con éxito en la instancia, a la literalidad del contrato de arrendamiento de 2/8/05 y a la constancia de las firmas en el mismo de ambos demandados para asegurar la condición de arrendataria de Dña. Raimunda , lo que resulta cierto en aquella fecha, mas no en la del documento 8 también unido a la demanda.
El propio actor no da tanta importancia a la letra en este documento privado, pues lo interpreta según su conveniencia, queriendo hacer de él lo que no es, siempre en su interés.
Insiste D. Agapito en que se trata de una simple liquidación de cuentas y además en que la misma vincula a ambos demandados, originarios arrendatarios, mas del tenor del papel se desprende que se llevó a cabo una liquidación de deudas consecuente con la terminación pactada de una relación arrendaticia y que, además, no se contó para nada con la otra titular del arrendamiento, pues para pagar estaba obligada pero para convenir el fin del alquiler no lo estaba, todo ello según se desprende de la tesis de alzada.
Las normas hermenéuticas de los arts. 1281 y ss. del CC sirven para averiguar la verdadera intención de los contratantes y ese comentado documento evidencia que quien realmente en julio del año 2008 era único arrendatario de la vivienda decidió dejarla (expresión literal de lo escrito por D. Agapito ), lo que
le llevó a reconocer ante su arrendador los importes al mismo adeudados por consecuencia del disfrute de la vivienda, todo ello conforme a las previsiones de la ley especial reguladora de este tipo de contrato.Debe prevalecer la intención sobre las palabras, si éstas son confusas, o incluso contrarias a aquélla ( STS de 19/9/00 ).<span class="EXTR

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