CARGANDO...

Opinión. Mayo 2021

SP/DOCT/111850

La importancia de no agotar el plazo ni utilizar el día de gracia a la hora de interponer un recurso

Miguel Guerra Pérez Abogado. Director de Sepín Proceso Civil

RESUMEN En el presente opinión se suscita la conveniencia de no agotar el plazo para la interposición de los recursos ni utilizar el día de gracia para abrir así posibilidades subsanatorias por el plazo restante incluso en aquellos casos en los que la resolución judicial se produce con posterioridad.

In the present opinion, the convenience of not exhausting the time limit for the filing of appeals and not using the day of grace in order to open the possibility of remedies for the remaining time limit even in those cases in which the judicial decision is issued later is raised

PALABRAS CLAVE Plazos para recurrir, subsanación

Time limits for appeal, correction

Introducción
Es sin duda la Abogacía una profesión acelerada y desgraciadamente no debería ser así. La redacción de escritos de carácter técnico como son los jurídicos (una demanda, una contestación, un recurso….) que realizamos a diario deberían tener unos tiempos mínimos indispensables para el estudio, reflexión y desde luego el adecuado sosiego que permita así la concreción, precisión y sistematizar los argumentos reflejados en ellos pero la mayoría de las veces esto no es posible.
Confieso que yo, e imagino que otros letrados, tenemos la sensación de que somos, en muchas ocasiones, más que Abogados, contrarrelojistas.
Cuantas veces me he sentido como Dennis Weaver dentro del coche rojo perseguido por aquel maníaco camión cisterna del "diablo sobre ruedas" una de las películas más desconocidas de Steven Spielberg pero a la vez más agobiantes.
Y es que, como aquel camión cisterna, los plazos son una pesadilla que nos persigue, nos acucia, nos acosa y estresa, llegando incluso a determinar nuestra vida personal. Que gran verdad que los Abogados nunca cierran el despacho. El asunto te ronda, te inquieta, te nubla la vista o la solución aparece, de repente, ya estés en la ducha, en el coche, insonme, preparando una cena a tu hijo o viendo una película de Neflix. La mente del Letrado nunca descansa.
A diario, cuando nos sentamos delante del ordenador, por mucho que hayamos planific
ado la agenda o llevemos la previsión mental de las tareas a realizar ese día, salta en el correo la notificación de aquel asunto olvidado que genera un nuevo cometido dando al traste con la planificación diaria. Siempre surge algo más urgente de lo ya urgente.Ya en la carrera se recuerda la distinción entre los plazos propios o impropios, entre el reloj que nunca se para (el del Abogado) y el que sí (el de sus Señ

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