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Opinión. Junio 2019

SP/DOCT/82432

Algunos problemas burocráticos aún no resueltos respecto a la custodia compartida

Ana Vidal Pérez de la Ossa. Redacción Jurídica de Sepín

La realidad siempre va por delante de la situación jurídica consolidada. Estoy segura de que antes de que se regulase la custodia compartida ya existían familias en que los progenitores se repartían los cuidados y estancias de sus hijos de manera equilibrada, pero con un régimen legal de custodia monoparental y visitas para el progenitor no custodio. Eso, entre otras cosas, provocaría llegado el momento que se regulara de manera legal la custodia compartida y se incluyera en el art. 92 del Código Civil (SP/LEG/2311).
En la custodia compartida, los hijos viven en dos casas, comparten dos familias diferentes, la formada por su padre y ellos y la formada por su madre y ellos. No hay discusión fáctica al respecto, los menores lo saben y los progenitores también.
¿Qué hay de la situación jurídica?
Hay diferentes cuestiones que me gustaría tratar y en las que he pensado muchas veces respecto a la custodia compartida, pues es una realidad que no me es ajena:
El empadronamiento tiene que hacerse en una sola de las viviendas que comparten los menores. Hay muchos casos en que es la opción elegida por las familias en custodia compartida es que el domicilio de los menores sea siempre el mismo y son la madre y el padre quienes cambian su domicilio en los tiempos que no cohabitan con ellos. En ese caso el empadronamiento de los menores coincidirá con el real, ya que se trata de uno solo y serán el padre o la madre quienes tendrán que elegir en qué domicilio se empadronan, aunque habiten dos.
En el supuesto de que los menores sean los que cambien de domicilio según los tiempos de custodia establecidos en el convenio regulador o acuerdo adoptado por los progenitores, habrá que elegir una de las viviendas y ello marcará otras realidades jurídicas.
Por ejemplo, el colegio. Si a los domicilios de los progenitores les corresponde un centro escolar diferente, será mejor que elijan el empadronamiento en función del colegio o instituto que prefieran para sus hijos. Así mismo, el transporte escolar, salvo acuerdos y flexibilidad del centro, solo les recogerá en uno de los domicilios, pues en muchas ocasiones hay diferentes rutas de transporte y no siempre coincidirá la ruta
con los diferentes domicilios. En cuanto al centro escolar, tampoco es habitual —aunque la burocracia, como digo, se va adaptando a los cambios sociales— que entreguen dos calificaciones o "notas" a los progenitores, lo mismo que el resto de las notificaciones que se envían a las familias. Así, uno las conocerá e informará al otro progenitor o será el propio hijo o hija quien lleve las notificaciones o calificaciones a una u otro. <

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